Ciudad de México.- El coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, Juan Carlos Romero Hicks, asegura que los hábitos de los mexicanos se han modificado por la voluntad del presidente de la república; existe una afectación a la vida institucional, fragilidad en el Estado de Derecho, está sembrada la semilla del pesimismo en la economía y los negocios, y la nueva relación con la sociedad, basada en el clientelismo, ha dejado más dudas que certezas en el cambio que muchos anhelaban.
“Como oposición no estamos en contra del estilo que ha impuesto el presidente, eso no nos corresponde, pero nos preocupa el fondo: el saldo negativo dejado en los órganos constitucionales autónomos y en los actores políticos contrarios a su partido Morena”, apuntó.
Al inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador se puso en la calle indiscriminadamente a miles de servidores públicos, sin revisar su historial laboral y sin considerar su calificación para el trabajo, exhibiéndolos y socavando sus mínimos derechos como trabajadores.
Romero Hicks dijo que ha habido una intromisión al Poder Judicial de la Federación; destacó la
renuncia de Janine Otálara a la presidencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. “Debilitar o capturar los espacios de poder es una de las características del presidente López Obrador, Sin pudor alguno ignoró las críticas y apoyó a un nuevo presidente del TEPJF, desapareciendo a Janine Otálora del mapa político».
El coordinador de los legisladores panistas destacó que las propuestas de candidatos a ocupar cargos institucionales han dejado mudo a más de uno, pues no cuentan ni con los conocimientos, ni la preparación para ocupar los puestos vacantes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Comisión Reguladora de Energía, la Agencia de Noticias del Estado Mexicano y otros organismos de comunicación.
El lenguaje descalificando a los órganos autónomos es la gran barrera que levanta para eludir sus responsabilidades como jefe de gobierno; de otra forma, es inexplicable que no haya hecho eco a la llamada de atención del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (INEGI) que, por la reducción presupuestal, no podrá concluir 14 encuestas vitales para la toma de decisiones en materia de política económica y social en el país.
Considera que hay focos rojos encendidos en la gestión económica de la administración pública por errores de conocimiento de los problemas, de experiencia, de pericia e inclusive hasta de generosidad política. Un botón de muestra fue el desabasto de gasolina que sufrió el país a inicios del año, acompañado del silencioso incremento al precio de los combustibles, en sentido contrario a lo ofrecido por López Obrador en campaña.
Ha habido bloqueos a las vías del tren en Michoacán y paralización de mercancías que vienen por mar a México; hay huelgas de trabajadores en las maquiladoras del norte del país, también en las Universidades de Chapingo y la Autónoma Metropolitana; hay malos augurios económicos por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; las calificadoras internacionales han bajado el grado de inversión a la principal empresa del Estado, PEMEX, y a la Comisión Federal de Electricidad.
En política internacional, el gobierno de López Obrador ha sido un fiel seguidor de Nicolás Maduro, a quien invitó a ingresar en suelo mexicano el día de su toma de posesión. Por lo demás, no ha habido política exterior que valga la pena instrumentar para este gobierno, que piensa que el mundo acaba hasta donde llegan las fronteras y los puertos mexicanos.

