Combatir invisibilidad de la violencia

Ciudad de México.- Ante diputados, el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), Ricardo Bucio Mújica, sostuvo que el reto para la niñez no es la pandemia, sino la “invisibilidad” de los riesgos y efectos de la violencia familiar y sexual, las carencias por el desempleo de los padres, la inseguridad social, la deserción escolar y la ausencia de redes de cuidado.

En parlamento abierto con la Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia, que preside Rosalba Valencia Cruz, el funcionario federal planteó una agenda legislativa para armonizar 17 ordenamientos jurídicos con la ley general en la materia, a fin de garantizar el interés superior de la niñez.

Destacó la importancia de asignar más recursos al Anexo Transversal 18 del Presupuesto de Egresos de la Federación, que ha resentido una disminución de más de 30 mil millones de pesos del 2018 al presente año. Estimó que la pobreza entre los menores de edad se va a agravar por el COVID-19 y la postpandemia, debido a la pérdida de empleo de sus padres.

Valencia Cruz afirmó que ante la contingencia sanitaria es necesario redoblar esfuerzos a fin de respaldar a la población más vulnerable, en especial a la niñez, que se encuentra en mayor desventaja.

Ante las violaciones a los derechos de la niñez destacó la relevancia del acuerdo del SIPINNA, publicado el pasado 26 marzo, para atender y proteger a niños y adolescentes durante la emergencia por causa del coronavirus.

No únicamente es la publicación del acuerdo, sino la forma de implementarlo y que surta efectos, por lo que se requiere conocer las acciones a detalle, sostuvo.

Expresó su disposición de trabajar conjuntamente con el Sistema en la definición de las reformas al marco jurídico, algunas de las cuales tienen avances, como la relativa a la adopción, para que se realice de acuerdo a las necesidades que tiene este segmento de la población.

Mientras que Bucio Mújica aseguró que la “invisibilidad” que viven niños y adolescentes no corresponde al tamaño de la población que representan, de casi 40 millones de personas.

Estimó que los problemas educativos, de salud, mortalidad y trabajo infantil (más de dos millones lo hacen en edad no permitida y en labores peligrosas) se van a agravar por el coronavirus y la postpandemia, que se reflejará en más pobreza para la niñez, resintiéndose mayormente en el grupo de cero a seis años de edad, donde el 52 por ciento de ellos sufren esta condición.

“En los dos primeros meses de la pandemia (marzo y abril) 85 mil niñas y niños se han quedado sin seguridad social por el desempleo de sus padres”, aseguró.

Destacó la ausencia de apoyo socioemocional y espiritual, uno de los temas que tiene mayor rezago en la población, en particular en la infancia.

La pérdida de empleo, disminución de ingresos en millones de familias y la continuidad educativa, es lo que más se debe prevenir en las siguientes semanas, así como el mayor consumo de violencia a través de los medios de comunicación y redes, porque los infantes consumen ahora 30 por ciento más de programas de televisión de lo que veían antes de la contingencia, en horarios para adultos con la gran exposición de escenas de violencia, drogas, sexo y miedo al contagio, agregó.

Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia.

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