Por: Lilia Zavalza Zambrano
Nezahualcóyotl, Méx.- Desde pequeño tuvo acercamiento con la información, la figura paterna fue su guía, sin embargo, no fue su primera carrera, durante su paso por la universidad decidió cambiar el rumbo.
Nació en la Ciudad de México, pero desde que tenía un año de edad fue llevado a Metepec, donde se ha desarrollado; ahora David López Cárdenas es diputado por el distrito XXXV local y en charla de amigos comparte su vida y admiración por José Woldenberg.
¿Cómo fue tu niñez?
-Yo tuve una familia feliz, en una familia unida. Tengo un hermano y una hermana, yo soy el mayor y tuve una gran convivencia con ellos, salvo en algunos momentos que las edades son muy distintas y sobretodo con una atención muy cercana de mi mamá, sobretodo en temas de la escuela y actividades extraescolares.
¿De niño qué pensabas de la actividad política de tu papá?
-Tengo muy presente el recuerdo de que mi papá siempre estaba con periódicos bajo el brazo, en el coche, en el buró o al lado del sillón donde leía, siempre estaba rodeado de síntesis informativas y revistas, entonces yo por imitación comencé a meterme en eso, aunque fueran los cartones o caricaturas dominicales.
Incluso era un tema cómico en mi casa en varias ocasiones, porque mi papá salía con el periódico bajo el brazo y yo buscaba uno para hacer lo mismo.
En los primeros años de educación recuerda que su mamá era la que estaba al pendiente de las actividades escolares, la relación con su papá se limitaba a los fines de semana.
-El siempre hacía espacio para estar con nosotros porque su trabajo es muy demandante y trataba de estar al pendiente con lo que pasaba con nosotros.
Una forma de relacionarnos con él, comenta el diputado local, era a través de los noticiarios, periódicos, las noticias eran un conector con él.
De esa época recuerda que algo que le llamaba mucho la atención era la cantidad de personas que conocían a su papá, y era algo que comenzaba a interesarle.
-Tengo muy presente que en 1995, cuando el licenciado Emilio Chuayffet se va a la secretaría de Gobernación, y se queda el doctor César Camacho como gobernador, mi papá trabajaba en Comunicación Social con el licenciado Chuayffet y pasó como un mes entre lo que se designó a su sucesor y mi papá me llevó a una gira y terminó en Santiago, y era el cumpleaños del profesor Carlos Hank y me tocó saludarlo; es de esas personalidades que da gusto saludar y conocer, porque era una fiesta impresionante, y ese encuentro lo tengo muy presente por todo lo que representaba.
¿Qué pensaste en ese momento?
-A mí me impresionaron varias cosas, que hubiera todo eso alrededor de una persona, que una sola persona que ya había dejado el gobierno del Estado de México, pero que seguía activo en la política, pudiera ocasionar todo eso, y por otro lado toda la leyenda que había alrededor de su nombre y lo que había hecho en su tierra, como el hecho de que Mercedes Benz tuviera una planta en ese lugar. ¿Cómo había tenido la visión y la habilidad de llevar una planta y generar empleos para su gente? Eso es algo que despertó mucha inquietud en mí.
¿En qué momento te das cuenta que quieres ingresar a la política?
-Te podría decir que desde niño me gusto la política, desde pequeño participé en concursos de oratoria y muy influenciado por mi papá. Ya en la preparatoria comencé a considerar otros intereses, incluso cuando decido qué estudiar, me inclino por Comercio Internacional. En ese momento tenía mis dudas de si la política era lo que más me convenía o si era la actividad a la que me iba a dedicar de lleno en la vida.
Estudié cuatro semestres de Comercio Internacional y en ese lapso me doy cuenta que lo que más me gustaba era la política, entonces, di un golpe de timón, me cambié de carrera y comencé a estudiar Ciencias Políticas, fue una carrera que me abrió mucho el panorama y con la que estoy contento, en ese momento decidí que quería hacer de la política un modo de vida.
¿Qué te dijeron en tu casa?
-Mi papá estaba feliz. Cuando me enfrento al problema de que me quería cambiar de carrera, y no se trataba de que me fuera mal o que no me gustara el comercio internacional. En ese momento que buscaba la forma de decirles a mis papás yo sentía que tenía un problema enorme, el peor problema del mundo.
Cuando les planteo a qué me quería cambiar y porqué, ya había visto lo de la inscripción y les presenté la solución a ese problema que sentía. Mi papá la vio con agrado, le gustó porque había visto que se me facilitaban las relaciones públicas.
La que casi se infarta es mi mamá porque yo había padecido los efectos de este tipo de trabajo, en ese momento ella sintió que iba a pasar lo mismo conmigo. Después vio que era lo que me gustaba, que estaba contento y desde entonces me apoya.
