Por: Pedro Antonio Valseca Pereyra
Ciudad de México.- En 2014 detonó la crisis de menores que buscaron llegar a Estados Unidos; en la frontera de Tijuana permanecieron más de 60 mil menores de centroamérica esperando cruzar, porque alguien les dijo que si llegaban les darían la visa.
“Entre junio y septiembre fueron detenidos 68 mil menores de edad centroamericanos, además de los 14 mil niños que cada año emigran a Estados Unidos”.
Miguel Antonio Meza Estrada es autor del libro “Aves de paso, niños migrantes no acompañados”, que reúne 58 entrevistas a menores que trataron de cruzar la frontera para reunirse con familiares que se encontraban de forma ilegal en Estados Unidos.
La mayoría de las pláticas fueron con niños de Chihuahua, Michoacán y Guanajuato; ellos contaron sus experiencias al cruzar la frontera, conversaron del lugar y cómo fueron detenidos por agentes de migración y enviados de regreso a México.
De 2000 a 2002, Meza Estrada fue cónsul general en El Paso, Texas; de esa fecha a 2006 estuvo en el consulado de México en Detroit, para el estado de Michigan y norte de Ohio. Desde 2008 es director del Instituto Ortega Vasconcelos México, que imparte estudios de maestría.
Durante la presentación de su libro en la Feria Internacional del Libro, en el zócalo de la Ciudad de México, el académico señaló que después de las entrevistas ya no hubo seguimiento para conocer si los menores reintentaron ingresar a Estados Unidos, permanecieron en sus lugares de origen o sufrieron algún accidente en ese intento.
La mayoría de las entrevistas se contactaron en El Paso; el destino mayoritario era Texas y la ciudad de Chicago, “un gran destino de mexicanos”.
Una característica de los menores migrantes no acompañados, es que provenían de hogares disfuncionales en los que la figura de los padres no existía, uno de los progenitores se encontraba al otro lado de la frontera o había violencia familiar.
Meza Estrada explicó que la mayoría de los menores traían consigo una imagen de la virgen de Guadalupe.
Con la experiencia de este libro, el académico propone una zona libre de educación para que los niños puedan estudiar en el estado donde residan los padres por cuestiones laborales.
También propone la enseñanza del idioma inglés, “para que cuando menos sepan dónde dice peligro y cómo comportarse”.
Además se requiere reforzar la identidad nacional; que la sociedad entienda que es un problema serio, por lo que es importante que las organizaciones religiosas sean más activas en el tema.
“Todos era católicos, no traían identificación, pero todos traían a la virgen de Guadalupe, ¿Por qué la iglesia no interviene de forma sensible?”, señaló Meza Estrada.
