Ciudad de México.- Al inaugurar el foro “Hacia la prohibición de los castigos corporales y humillantes”, María del Pilar Ortega Martínez, presidenta de la Comisión de Justicia, afirmó que urge legislar en la materia, ante los efectos nocivos que provocan estos métodos violentos.
“Se trata del análisis de una reforma legislativa que tiene la vocación de lograr la realización de un cambio sociocultural en la vida cotidiana de las personas”.
Estas agresiones ocasionan pesadillas, trastornos del sueño, colitis e incontinencia urinaria; en el ámbito cognitivo, problemas de atención y alteraciones en la memoria; en el aspecto emocional, hiperactividad, miedo, depresión y estrés.
También dañan en la dimensión conductual, “que es quizá la más grave” porque termina por aceptar y normalizar la violencia en las relaciones y puede ser la base de alteraciones psicológicas y otras tendencias como el suicidio.
Ante la complejidad del problema y la integralidad que se necesita para su correcto análisis, se organizó este parlamento abierto, a fin de escuchar “la opinión y experiencia de distintos operadores finales de las normas que eventualmente se habrán de someter a aprobación”.
El 23 de septiembre, el Senado aprobó modificaciones a la Ley Federal de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes y del Código Civil Federal para prohibir estas prácticas como método correctivo o disciplinario, porque se recurre a la violencia “bajo el pretexto de educar a los menores”.
Dijo que es un instrumento legislativo que aborda un problema generalizado y socialmente internalizado, como la aplicación de métodos violentos.
“Es un fenómeno que hasta la fecha ha crecido de manera generacional y que, en gran medida, puede explicar las razones por las cuales nuestra sociedad vive inmersa en una espiral permanente de violencia.
Lorena Villavicencio Ayala señaló que acompañará la iniciativa por los datos graves que hay.
“Estamos hablando de 39.2 millones de niños, de los cuales 26 millones son menores de 11 años; somos el país con mayor abuso sexual infantil o dentro de los dos primeros lugares en el mundo, lo cual nos parece suficiente para legislar y acabar con este tipo de prácticas”.
Aclaró que con la propuesta no se penaliza, solo se prohíbe la conducta. “Que se entienda claramente que no es el método a través del cual tenemos que educar a los niños”; se trata de un mensaje pedagógico que tiene como propósito ir modificando patrones de crianza, aseveró.
Mariana Rodríguez Mier y Terán, secretaria de la Comisión, destacó la relevancia de proteger la dignidad de niños y adolescentes, así como su salud mental y psicológica, fomentando una disciplina propositiva, lo cual requiere presupuesto para apoyar las estancias infantiles y escuelas de tiempo completo.

