Ciudad de México.- Al continuar el foro “Presentación y análisis del proyecto de Iniciativa legislativa en materia de trabajo reeducativo con hombres que ejercen violencias contra las mujeres”, diputadas y especialistas analizaron las estrategias para un enfoque de masculinidades dentro de las políticas públicas.
En la segunda mesa de análisis, Martha Tagle Martínez expuso que es necesario revisar cómo se abordan los roles de género en las políticas públicas, porque ello contribuirá a la construcción de una nueva masculinidad.
Agregó que la reforma propuesta busca modificar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, con el objetivo de armonizar los criterios del trabajo reeducativo de los hombres que han ejercido violencia a través de la distribución de responsabilidades y competencias; coordinar y articular esfuerzos entre sectores y niveles de gobierno, así como establecer la obligatoriedad y las condiciones institucionales y presupuestales para llevar a cabo este proceso.
Ana Lilia Herrera Anzaldo mencionó que se puede trabajar desde las escuelas, invertir en la capacitación de docentes e impulsar la paridad en el sistema educativo. Dijo que los recortes presupuestales que se han dado tienen que revertirse y ese es un tema que tendrá que ver también con la composición política de la Cámara de Diputados en la nueva Legislatura.
Insistió que es necesario cerrar filas con la sociedad civil y con la academia.
“Tenemos que multiplicar estas voces porque le estamos quitando, no el futuro el presente, a millones de mujeres y sus familias; le estamos quitando mucho a esta sociedad que hoy con el factor pandemia requiere más que nunca políticas públicas con perspectiva de género”.
La experta en políticas de género y legislación, Beatriz Santamaría Monjaraz, indicó que este análisis se debe enfocar en desmantelar la cultura del mandato de la violencia, es decir, colocar en el centro de la nueva narrativa las masculinidades en las políticas públicas.
Agregó que otro factor a tomarse en cuenta es la línea programática en materia de perspectiva de género, pues “no se pueden tener políticas públicas neutrales”.
Propuso modificar no solo la ley general sino las secundarias en materia de derechos de mujeres y que se incluya la participación del sector educativo y de seguridad y protección ciudadana para la reeducación de los hombres hacia una nueva masculinidad.

