Ciudad de México.- La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Laura Angélica Rojas Hernández, participó en una reunión de la Red Parlamentaria del Fondo Monetario Internacional, en la que habló del impacto económico en México provocado por el COVID-19.
Indicó que el país tendrá afectaciones fuertes debido a que la economía está altamente basada en comercio, turismo, cadenas globales de suministro, precios del petróleo y remesas.
Precisó que la última previsión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) refiere que la pandemia hundirá a la economía mexicana en una severa recesión en 2020.
La estimación es que el Producto Interno Bruto (PIB) caiga 8.6 por ciento este año, en caso de haber un rebrote del virus. De evitarlo, la economía se contraería 7.5 por ciento, con una recuperación en la segunda mitad del año liderada por las exportaciones y el consumo.
Por su parte, el Banco Mundial señaló que la economía mexicana será impactada desde múltiples ángulos, incluyendo desplome de las exportaciones, condiciones de financiamiento más estrictas, caída aguda en los precios del petróleo, la detención del turismo y restricciones de movilidad, pero aún agobiada por una inversión fija modesta, la cual ha sido un obstáculo para el crecimiento en los últimos años.
Ambos organismos internacionales prevén una recuperación económica de tres por ciento en 2021, apoyada por el consumo privado y la normalización de las exportaciones.
La diputada Rojas afirmó que las personas en situación de pobreza y en condiciones vulnerables, incluyendo trabajadores informales, serán los más afectados por la recesión, por lo que resulta necesario que los parlamentarios diseñen presupuestos que ayuden a resolver la crisis económica.
También es indispensable salvaguardar a las pequeñas y medianas empresas con créditos o incentivos fiscales, porque son la mayoría en nuestro país. En México, dijo, esas empresas generan alrededor del 70 por ciento de los empleos formales.
Añadió que las condiciones económicas de América Latina y del Caribe han empeorado dramáticamente y los efectos de la pandemia se extienden por toda la región.
“Está claro que el mundo necesita multilateralidad y solidaridad global. La humanidad atraviesa una crisis de dimensiones históricas que requiere acciones rápidas y efectivas para proteger a los que más lo necesitan. Hoy más que nunca, quienes tenemos cargos públicos debemos actuar y luchar por la justicia social, el desarrollo sostenible y los derechos humanos”, enfatizó.

