Ciudad de México.- Durante una reunión entre la junta directiva de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, y el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, Santiago Nieto Castillo, se reconoció que durante la emergencia sanitaria la delincuencia “al final del día no se detiene, se está moviendo a otros elementos”.
Estos son: contratación por Internet; fraudes de Internet y redes sociales; el uso de transmisores de dinero; utilización de depósitos en cuentas del sistema financiero que son retiradas de manera inmediata, así como la generación y crecimiento del uso en efectivo. Por lo que el objetivo es generar políticas públicas que atiendan esto, afirmó.
Nieto Castillo precisó que con el cierre de empresas no esenciales se ha incrementado el uso del trabajo remoto y la interacción social en línea, por lo que, “ese es el primer tema que tenemos que ver como riesgo, en virtud de que la actividad de la delincuencia organizada va a brincar de la ordinaria a la de línea, lo que tiene un efecto importante en temas de defraudación”.
Se requieren mecanismos que permitan fortalecer la economía en el ámbito de lo formal, porque cuando se tiene este tipo de situaciones, uno de los impactos directos es que el dinero empieza a circular en efectivo y en ámbitos fuera de la economía formal, al ser más fáciles, “lo que genera un riesgo porque se tiene más efectivo circulando y esto provoca posibles casos de corrupción y temas relacionados con delincuencia organizada”.
Mencionó que a consecuencia de la pandemia COVID-19 en el ámbito mundial ha habido un aumento de fraudes financieros por impostores vía internet, por suplantación o por venta de productos o inversiones que no existen. También, adulteración o falsificación de medicamentos, venta de pruebas falsas, “de esto último ya se han conocido casos en México”.
El funcionario expuso que se ha duplicado la venta de insumos que no cumplen con los criterios específicos que necesita el sector salud, como son mascarillas o gel antibacterial.
En el tema de la corrupción política en este tipo de casos, dijo, se da en las contrataciones gubernamentales y “aquí el proceso ha sido acompañar a las instancias para evitar que se presenten actos de corrupción, pero debemos tener presente que hay un aumento en las operaciones sustanciales en términos financieros y que son de carácter remota y no presenciales, lo que provoca nuevos riesgos para las personas que generan actividad comercial”.
Otro tópico a cuidar tiene que ver con el incremento de las casas de empeño, prestamistas y medios de financiamiento informal. “El riesgo es que se eleve el número de empeños respecto a la práctica cotidiana que se tiene en el país”.
El desempleo también puede generar mayor incremento o un aumento de reclutamiento de personas por parte de la delincuencia organizada, “es algo que hay que tener con claridad.
Se debe revisar a las organizaciones sin fines de lucro, porque en muchas ocasiones se pueden ver dos elementos negativos: que sean verdaderas pero que se esté haciendo un mal uso de ellas para lavar dinero en estos momentos de contingencia, y por otro lado, el surgimiento de organizaciones sin fines de lucro falsas, que empiezan a recopilar dinero por internet o redes sociales.

