Ciudad de México.- Es necesario que las secretarías de Educación Pública y de Salud diseñen e instauren programas para la promoción y atención de la salud mental de niños y adolescentes en las instituciones del sistema educativo nacional, porque las estadísticas refieren que los trastornos psiquiátricos en esta población se han disparado en los últimos diez años.
En un punto de acuerdo, impulsado por los diputados Lilia Villafuerte Zavala y Arturo Escobar y Vega, se precisa que en 1997 la depresión infantil ocupaba el decimotercer sitio, y a partir de 2016 se posiciona en el segundo entre los trastornos de diagnóstico más frecuente.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2020 a escala global, la depresión infantil desbancará al déficit de atención del primer lugar de trastornos mentales en edad pediátrica.
La Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil (AMPI) estima que por lo menos 50 por ciento de los trastornos mentales del adulto se gestan en la infancia y adolescencia, lo que lleva a reflexionar sobre la importancia de intervenir por medio de estrategias de prevención.
La Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica señala que 50 por ciento de los trastornos mentales inicia antes de los 21 años y casi uno de cada cuatro adolescentes (24.7 por ciento) está afectado por uno o más problemas de salud mental.
Menciona que las perturbaciones más recurrentes entre niños y adolescentes son los problemas de aprendizaje, retraso mental, trastornos de ansiedad y por déficit de atención, depresión y uso de sustancias, e intentos de suicidio.
Por ello, se plantea crear programas de información y capacitación a la población, especialmente al sector educativo y de salud, ante los alarmantes incrementos en los índices de suicidio en adolescentes entre los 15 y 19 años de edad.
Según datos de la AMPI, hay 544 establecimientos ambulatorios de salud mental en todo el país, de los cuales solo el tres por ciento está destinado a niños y adolescentes.
Además, se estima que cinco por ciento de las escuelas primarias y secundarias tienen de tiempo parcial o completo con un profesional de la salud mental. Cerca de 30.4 por ciento de los diagnósticos hechos en hospitales psiquiátricos corresponden a alteraciones del ánimo y la conducta.
Del gasto público destinado a salud, apenas dos por ciento es para la sanidad mental. Los trastornos mentales y neurológicos representan 22 por ciento de la carga total de enfermedades en América Latina y el Caribe; 50 por ciento de los desórdenes mentales del adulto se gestan en la infancia y adolescencia.

