Por: Lilia Zavalza Zambrano
Toluca, Méx.- Al llegar a la juventud, Ignacio Pichardo Lechuga es seducido por los medios de comunicación, la publicidad y el manejo de imagen, que después sería llamado marketing político.
“En aquel entonces un término que poco se conocía que era la mercadotecnia política, si tú le hablabas a los políticos de mercadotecnia política se espantaban, les parecía una grosería, lo que se usaba era la propaganda, la difusión, la comunicación, pero la mercadotecnia política no les parecía un término correcto no, cuando hoy en día es lo más buscado”.
Define al periodismo como una actividad que permite el acercamiento con la ciudadanía, de ahí que los medios de comunicación juegan un papel importe y cumplen una función social relevante.
Durante su incursión a los medios de comunicación arrancó con una revista en Toluca, después editó un periódico semanal llamado El Centro, en el que llegó a escribir Miguel Ángel Granados Chapa una columna titulada “En la mira”.
“Posteriormente editamos una revista de análisis político y administración pública, que era demasiado académica, parecida a la de una universidad que se llamaba La Estrategia, la cual pretendía, al igual que otras revistas como Este País o Nexos, hacer un análisis estadístico sobre las acciones del gobierno, de tal forma que por eso era demasiado académica y obvio que no era un negocio, y aunque tuvo su eco, no fue lucrativa”.
La Estrategia duró un par de años y de ahí evolucionamos para tener una agencia de publicidad que empezó a hacer sus pininos en comunicación social hasta especializarnos, tuvo una vida de cinco años, se hizo un buen equipos y se asesoró a varios candidatos a varios gobiernos estatales.
Con esa agencia enfrentó la decisión de separarse y fundar el periódico Liberación, Generación del Cambio. Fue un proyecto muy ambicioso, una experiencia interesante de muchas satisfacciones, pero altamente desgastante.
“Yo me dediqué a la vida más bien editorial, ahí lo que hicimos fue publicación de libros, nos especializamos con las maquinarias que teníamos de los periódicos y fue así como decidimos hacer una imprenta comercial con algunas cuestiones editoriales”.
Para 2002 incursioné a la política, “yo llegué tarde a la política, obviamente señalado por los medios de comunicación y algunos compañeros como un Junior, siendo hijo del gobernador todo mundo me decía ah pues te la vas a pasar fácil, suave”.
Esa condición “pesó más en lo positivo que en lo negativo”.
Reconoce que la figura de Ignacio Pichado Pagaza no es local, “mi padre fue un político de talla nacional con la incursión en diferentes ámbitos. Gratamente puedo decir que me encontré a mucha gente que me decía, “oye yo conocí a tu papá, yo tuve la opción de presentarle tal proyecto”.
Sobre su figura pesa la herencia de un buen nombre, de buen trabajo, por lo que en ese sentido tiene la obligación de honrar una tradición, una mística de trabajo, que no hay que inventar el hilo negro.
Sin embargo, con el paso del tiempo ha cambiado la forma de hacer política, ahora las reglas claras, la competencia es mayor, en el país hay municipios que han probado candidatos de todos los partidos, en ese momento recuerda una frase de su padre: “Alternancia no es sinónimo de cambio”.
Cuando le digo a mi papá que me iba a dedicar a la política, “le dio gusto con suspicacia”.
Ante esto explica que su hermano trabajó mucho tiempo en Pemex, después en la Comisión Reguladora de Energía y lo invita a trabajar una empresa española muy grande que estaba incursionando en México que se llama Gas Natural y lo invitaban a que se encargara de la dirección jurídica.
“De pronto se acerca a mi padre y le dice oye papá voy a dejar todo esto y voy a dedicarme a ser artista, voy a ser el vocalista y canta autor de un grupo que ahorita es bastante famoso que se llama Moenia, voy a dejar mi carrera de abogacía y me voy a convertir en artista”.
Conmigo sucedió al revés porque del trabajo publicitario y la comunicación, le dije que me iba a dedicar a la política.
Al tomar esa decisión, el diputado local señala que siempre le llamó la atención el tema del acercamiento con la ciudadanía, de poder aportar y hacer algo por tu país, por el bien común, “pero no hay actividad más rica en diversidad y más rica en aportación que la política”.
Esa decisión influyó en el tiempo para la familia porque llegan a pasar “días y noches en las que los alcanzas a ver 15 minutos”.
En ese sentido reflexiona y asegura que siempre se debe dejar tiempo para cuidar la parte personal, y en especial, el centro del universo, que es la familia.
“Tengo algunos amigos que están dedicados a la política, a lo mejor más jóvenes que yo, que no hacen otra cosa, sueñan, comen viven y duermen con la política, es increíble, poco le dedican a su vida personal, son unos monstruos de la política aun siendo muy jóvenes”.
Una experiencia que ha sido básica en el desarrollo político del diputado local, es que comenzó tocando la base desde abajo.
“La experiencia en cualquier actividad es vital para hacer las cosas bien, no importa a que te dediques, tienes que empezar desde el principio y entendiendo como es la receta desde abajo, como se hace desde abajo y sí, a lo mejor te permite un avance más rápido, más acelerado que en otros casos, pero si debes tocar base y aprender para que el resultado a la larga sea una gente con mayor riqueza, con mayor experiencia, con mayor posibilidades hacia adelante”.
